El café es una de las debilidades del hombre desde que ha estado en su paladar, una bebida endiablada y cálida que refresca y conforta en buenos momentos y activa en otros necesarios.
Pero la diferencia entre un buen café y un café normal es abismante… esa diferencia se nota en este local. Atendido con gracia y mucha cordialidad permite disfrutar de variedad de cafés, suaves, fuertes, sudamericanos y europeos y también de chocolates, tés e infusiones acompañados de ricas tortas, kuchenes, empanaditas o pascualinas. Todo en un gratísimo ambiente. El maestro cafetero te comenta como prepara cada una de las mezclas y es posible aprender sobre texturas y sabores, cosa que convierte el ir a tomar un capucchino en una experiencia de aquellas para contar y después lucirse.

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